Psicólogo VS Psiquiatra, ¿Cuál es el mejor?

En días recientes se ha estado discutiendo la diferencia entre un psiquiatra y un psicólogo y cuan capacitado esta uno sobre el otro para atender los problemas de salud mental. Para poder definir y explicar de manera correcta las diferencias o similitudes y tomar la decisión de a cuál de ellos debo acudir, debemos comenzar por definir cuál es la preparación o formación de cada uno.
Un psiquiatra es un doctor en medicina especializado en enfermedades mentales que puede recetar medicación. Puede hacer evaluaciones psicopatológicas, descubrir enfermedades físicas en el paciente mediante pruebas médicas como de sangre, de orina, estudios del sueño, electroencefalogramas, electrocardiogramas, resonancia cerebral o puede recomendar la intervención de neurólogos o endocrinólogos para evaluar la salud física del paciente y determinar si estas enfermedades físicas concuerdan con síntomas mentales del paciente. El psiquiatra diagnostica y trata los problemas mentales desde la perspectiva fisiológica. Es decir, se ocupa de prescribir el tratamiento farmacológico más indicado para actuar sobre los desequilibrios que se producen en el cerebro y que causan ese malestar o alteración en la persona.
Entre las funciones del psiquiatra es importante saber que este es el único especialista que puede prescribir medicación. El psicólogo clínico no tiene facultad para recetar psicofármacos.
Un psicólogo es un doctor en psicología especializado en salud mental y se encarga de evaluar, diagnosticar, tratar y prevenir los trastornos mentales y los problemas psicológicos mediante la psicoterapia. El objetivo es aplicar técnicas y estrategias que estimulen la reestructuración cognitiva y la rehabilitación de la conducta del paciente. El psicólogo ayuda a gestionar las emociones y corregir pensamientos erróneos, fortalecer la seguridad y la autoestima y mejorar la calidad de vida de aquellas personas que sufren una alteración psicológica.
La diferencia más marcada entre psicólogo y psiquiatra está en la forma de abordar los trastornos mentales. El primero lo hace mediante tratamiento farmacológico y el segundo a través de la modificación de conducta mediante la terapia psicológica. Sin embargo, ambos especialistas buscan el poder identificar cual es el diagnóstico del paciente y crear el tratamiento más adecuado para atender su situación. Por ejemplo, condiciones como la bipolaridad o la esquizofrenia requieren de medicación y de psicoterapia para ayudar al paciente a modificar la conducta dentro de su condición. Ambos especialistas pueden trabajar a la par en pro del paciente. La depresión es otra condición de salud mental que dependiendo de la severidad puede o no requerir medicación.
En conclusión, es importante que una persona que entiende que necesita ayuda de salud mental no mire a ninguna de las profesiones como profesiones que compiten entre cual es mejor o cual es más certera en lo que necesito. Ambos profesionales de salud mental pueden caminar de la mano para lograr la estabilidad y la recuperación de una persona con necesidad de atención en el área de salud mental. Marcar al psiquiatra como que me va a medicar solamente o al psicólogo como que no me va a dar algún medicamento para curarme, es pensar de manera errónea sobre ambos profesionales. En muchas ocasiones el psicólogo recomienda la visita a un psiquiatra y el psiquiatra refiere las terapias cognitivas para complementar la medicación.
Pensar que con el psiquiatra voy a estar todo el día con pesades por la medicación o que visitar a un psicólogo es ir a contarle a un extraño mis problemas, nos aleja de poder trabajar con nuestra situaciones o condiciones de la manera mas adecuada para poder tener una mejor calidad de vida. Al darle la oportunidad a cualquiera de estos dos profesionales a evaluar y establecer el tratamiento más adecuado para usted, incluyendo el ser referido por uno de los dos a que visite al otro, es buscar ayuda para trabajar de la mejor manera con su necesidad.

Rumiación

¿Qué es la rumiación mental?
La rumiación es cuando una persona estresada o deprimida se concentra en pensamientos repetitivos sobre sus síntomas y sus posibles causas y consecuencias de manera pasiva (es decir que no busca soluciones).

¿Qué puedes hacer?
Reconoce que la ruminación es diferente a solucionar un problema. La ruminación, a diferencia de la solución de problemas, envuelve el sobrepensar analizar y repensar sin formar un plan de acción o buscar una resolución.

Busca una distracción como ver una película, montar un rompecabezas o jugar algún juego de mesa. Piensa en que le dirias a un amigo que se siente como tu te sientes.

Planifica un momento del día para la ruminación con un tiempo determinado (ej. 30 minutos). Aunque parezca contradictorio, cada vez que te vengan estos pensamientos, pensaras que no es hora de trabajar con ellos. Busca un tiempo de meditar u orar.

Escribe tus pensamientos, en vez de dejarlos dar vueltas en tu cabeza.
Crea emociones positivas como ver algo gracioso, escuchar musica alegre.
Habla con alguien sobre el problema y obtén una nueva perspectiva de la situación.

¿Qué es la escritura terapéutica?

La escritura terapéutica es una manera de organizar nuestros pensamientos y promover un cambio en nuestras actitudes. El pensamiento al ser instantáneo, rápido y de inmediato, puede ser desorganizado, contradictorio, lleno de ambigüedades y hasta de interrupciones. Puede llevarnos a una reflexión superficial, incompleta o hasta errónea. El pensamiento no puede tacharse ni borrarse, no nos permite repasar sobre las palabras para reorganizarlas y poder traducirlas en ideas más complejas.

A diferencia de la palabra escrita que, si permite borrar, tachar, retroceder y seguir avanzando, haciéndonos más fácil el poder profundizar sobre un tema. La palabra escrita nos obliga a pararnos, a frenarnos y a organizar nuestras ideas. A través de la escritura terapéutica expresamos emociones y podemos reelaborar hechos traumáticos del pasado, conflictos en los que estamos en el presente, o temores sobre el futuro.

La escritura terapéutica nos permite aumentar la responsabilidad en los propios actos, actitudes y circunstancias de la vida, mejorar el ánimo, reduce la ansiedad y contribuye a reforzar las conductas de autocuidado, a encarar situaciones problemáticas y a frenar la rumiación.

Practica la escritura terapéutica y si sientes que necesitas ayuda, comunícate con nosotros y haz tu cita.

La Pandemia y los Adolescentes

Con la pandemia, fuera de la preocupación de enfermarse físicamente, muchos adolescentes se han visto afectados en su entorno social y emocional.

Cumpleaños, graduaciones, bailes de graduación, planes de vacaciones, nacimientos y funerales son solo algunos de los eventos importantes que los adolescentes pudieron haber dejado de experimentar por causa de la pandemia.

Esto puede causar en los adolescentes preocupación, tristeza, sentimientos de impotencia, además de influenciar directamente en los hábitos alimentarios poco saludables, pobre nivel de atención, problemas de concentración y dificultad para dormir.

Ayude a sus adolecentes a reestablecer los lazos de comunicación con sus pares mediante teléfono, videoconferencias, redes sociales o incluso a través de videojuegos.

Si nota cambios en el estado de ánimo de un adolescente cercano a usted, reconozca sus sentimientos.  Si estos cambios de ánimo resultan prolongados busque ayuda.